La fórmula matemática para conquistar el mercado laboral: (C + H) x A

La clave para cautivar y diferenciar nuestro perfil va más allá de los conocimientos y habilidades que dispongamos. La pieza multiplicadora es la actitud

Todos somos bombillas. Aunque hay personas que van a 30 mil vatios y otras que van fundidas. Todo el mundo transmite, pero pueden ser cosas muy distintas. Podemos llamarlo feeling o carisma, pero hay personas que transmiten más luz que otras. Esta cualidad puede nacer de forma natural, pero también desarrollarse y potenciarse.

En un mercado laboral en el que todos están formados, son educados y correctos, muchas veces la forma de diferenciarse es ese feeling o esa forma diferente de ver el mundo y de comunicarse que cautiva. Trabajar este punto diferenciador es posible.

De hecho, la clave para lograr un perfil de valor, según Víctor Küppers (famoso formador y conferenciante), está en la siguiente fórmula:

V = (C + H) x A

La primera de estas letras es la “C”, significa conocimiento. Porque todos necesitamos de este para cualquier labor. La segunda, la “H”, se refiere a las habilidades basadas en la experiencia. Y, por último, la actitud. Lo importante de esta fórmula, destaca Küppers, es que la C suma, así como la H, pero la A multiplica.

Un perfil de valor, no está compuesto únicamente por su formación y habilidades, sino por su manera de ser. Esta esencia que todos tenemos y que es nuestra bombilla. Dentro de esta fórmula se encierra el carisma que puede conquistar a personas y a empresas.

Cada vez más empresas buscan personas que aporten, que nutran, y que aporten valor real a la empresa.  

Cómo conseguir esta actitud multiplicadora:

La actitud de la que estamos hablando, y que logra multiplicar las habilidades y el conocimiento, podemos encontrarla trabajando en los siguientes puntos.

  • Espontaneidad. Las personas con actitud, se muestran tal y como son desde el principio. La naturalidad es un don que escasea y que se valora cada vez más. Gracias a ella, contagian de energía positiva y confianza a quienes le rodean.
  • Amabilidad. Esta pieza es fundamental. La actitud distendida y amable es la mejor forma de llegar a los otros. Suelen irradiar muy buenas sensaciones y conquistar a las personas con las que se crucen.
  • Positividad. Las claves para conseguir este punto son dos. En primer lugar, ser agradecidos con lo que tenemos siempre y, además, encontrar ilusiones que nos llenen de actitud positiva.
  • Proactividad. Este punto es esencial para conseguir el éxito a diferentes niveles. Porque el que es proactivo no sólo se limita a establecer contactos, sino que también (y sobre todo) a hacer cosas para transformar su entorno.
  • Empatía. Las personas empáticas son un tesoro. Estas son capaces de ponerse en lugar del otro y entender sus razones, opiniones o visión del mundo. No juzga; trata de entender y dialoga.
  • Flexibilidad. Saber adaptarse, es decir, notratar de imponer un punto de vista es fundamental. Las personas flexibles tienen disposición a liderar cambios y una alta flexibilidad para adaptarse a lo que los contextos le exijan; también promueve el nacimiento de nuevos líderes. Además, las personas con esta característica propician un ambiente perfecto para el trabajo en equipo.

En definitiva, aunque los conocimientos y las habilidades sean imprescindibles, la actitud adoptemos será fundamental para que apuesten por nuestro perfil. Trabajar los puntos que componen esta actitud multiplicadora, será la clave para crecer y atraer nuevas y mejores oportunidades.